Mensaje del Viernes Santo: Dios está de nuestro lado

¿Qué hace que el Viernes Santo sea «santo» en medio del dolor, el sufrimiento y la muerte? El líder eclesiástico bávaro Michael Martin nos invita a reflexionar sobre la respuesta: la solidaridad de Jesús con nosotros, que nos da fuerza y valor.

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Photo: LWF/Albin Hillert

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Una reflexión de Michael Martin, miembro del Consejo de la FLM y Oberkirchenrat de la Iglesia Evangélica Luterana de Baviera (Alemania)

(LWI) – En el mensaje de este Viernes Santo, el Oberkirchenrat Michael Martin, miembro del Consejo de la Federación Luterana Mundial (FLM), nos invita a reflexionar sobre lo que hay de bueno en el «Viernes Santo».

«Es la solidaridad de Jesús con todos los que sufren, no como una figura distante, sino como alguien que “nos conoce y lleva nuestras cargas”», afirma Martin, miembro de la Iglesia Evangélica Luterana de Baviera, Alemania.  

Consulte el texto completo a continuación:

Dios está de nuestro lado

Mensaje del Viernes Santo de 2026

Jesús sube a Jerusalén con sus amigos. ¡Cuánta esperanzas y expectativas habrán tenido! Con ese Jesús, un mundo nuevo esta amaneciendo. Pronto, nuestro mundo oscuro se convertirá en un lugar más justo, más compasivo y amoroso. Este mundo nuevo es el mundo de Dios, del que Jesús habló y que vivió a través de su entrega.

Pero entonces sucedió el arresto, el juicio, la condena y la ejecución. De repente, todas las esperanzas y expectativas de sus amigos aparentemente habían quedado en la nada. En lugar de esperanza de amor, justicia y vida, solo hubo odio, desprecio y muerte.

Aún lo recordamos hoy, en el día de la crucifixión de Jesús. Sin embargo, resulta asombroso que a este día se la llame “Viernes Santo”. ¿Qué tiene de santo este día lleno de dolor, sufrimiento y muerte? La persona autora de la Carta a los Hebreos (Heb 4,14-16) nos da una pista: “No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido probado en todo como nosotras y nosotros” (Heb 4,15). 
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Allí reside la belleza de este día, el de la muerte de Jesús. Jesús se acerca mucho a nosotros. Es uno más: está con quienes sufren, con quienes están afligidos, desorientados, sin esperanza, agotados, a merced de los poderosos, sin perspectivas. Jesús desciende a lo más profundo de la existencia humana. Sufre. Muere. Precisamente esta solidaridad con nosotros y nosotras es lo bueno de este día triste de muerte. Jesús nos conoce y carga con lo que nos pesa. Cuando sentimos que hemos llegado al límite, que no sabemos qué camino tomar, que somos impotentes y estamos sin esperanza, entonces Jesús está a nuestro lado. No es un Dios del más allá. No está por encima de las cosas. Más bien, está en medio de nuestro mundo, en nuestras vidas, en nuestros desafíos. Jesús conoce la soledad y el miedo. Sabe lo que es sentirse impotente y abandonado por todas y todos. Conoce las lágrimas, la desesperación. Las ha experimentado en carne propia. Así, él —Dios compasivo— está de nuestro lado. Nos da fuerza y valentía en medio de todas nuestras experiencias oscuras. 
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Mantenemos firme nuestra confesión de fe en este Señor (Heb 4, 14). Él nos fortalece en nuestro camino, nos anima a avanzar por la senda de la paz y nos da fuerzas en medio de todas nuestras aflicciones. Por eso, el día en que murió Jesús se llama «Viernes Santo» y su muerte es un estímulo para la vida. 
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Por Oberkirchenrat (ret.) Michael Martin, integrante del Consejo de la FLM. Martin es miembro de la Iglesia Evangélica Luterana en Baviera, Alemania, donde anteriormente dirigió el departamento de asuntos ecuménicos..   

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