La Iglesia Evangélica Unida de Cuba - Sínodo Luterano renovó sus autoridades con nuevos proyectos y con entusiasmo renovado. Foto: IEU-SL
SANTIAGO DE CUBA (LWI) - La Iglesia Evangélica Unida en Cuba–Sínodo Luterano (IEU-SL) celebró en marzo de 2026 su asamblea sinodal, en la que fueron elegidas nuevas autoridades en un proceso marcado por la renovación generacional y el impulso misionero. El obispo Rev. Ismael Laborde fue electo nuevamente como presidente de la Iglesia, en una votación unánime según los marcos establecidos por la propia iglesia.
Para comprender el significado de estas elecciones, el Rev. Laborde situó el proceso en el contexto de los años de pandemia. Entre 2020 y 2021, la COVID-19 paralizó la vida eclesial en Cuba, con suspensión de cultos y una crisis social profunda. En ese período, la IEU se volcó a la acción diacónica, distribuyendo alimentos, medicamentos y ofreciendo acompañamiento psicosocial. Este trabajo fue posible gracias al apoyo de la FLM y de iglesias socias como la Iglesia Evangélica Luterana en América (ELCA), el Sínodo de Florida-Bahamas y organizaciones de cooperación internacional.
Foto: IEU-SL
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Tras su salida de la presidencia en 2021 por motivos personales y de salud, el Rev. Laborde continuó colaborando en el área de proyectos y relaciones internacionales. En los años siguientes, la iglesia enfrentó desafíos importantes, como el envejecimiento del liderazgo pastoral y la emigración de referentes clave. Frente a este escenario, surgió un proceso de evaluación y renovación impulsado, en gran medida, por la participación activa de jóvenes, quienes plantearon nuevas preguntas sobre el futuro de la iglesia y su misión.
El camino de discernimiento se intensificó durante 2024 y 2025, con encuentros, estudios bíblicos y más de treinta talleres sobre identidad luterana. Este proceso derivó en una renovación casi total del Consejo Sinodal, con la incorporación de nuevas generaciones y una mayor diversidad en la toma de decisiones. En este contexto, la asamblea solicitó a Laborde que asumiera nuevamente la presidencia, lo que finalmente aceptó “como un desafío”, aun en medio de un proceso personal de salud.
Junto con al Rev. Ismael Laborde, fue elegida como obispa auxiliar la pastora Roselis Laborde Montedoca, reconocida por su labor pastoral y misionera. La elección se realizó conforme a los procedimientos establecidos por la constitución de la iglesia, destacándose la participación amplia y directa de la asamblea. La nueva conducción refleja, según Laborde, un equilibrio entre experiencia y renovación, en una iglesia que busca responder a los desafíos actuales de la sociedad cubana.
La asamblea, realizada entre el 19 y el 22 de marzo en Santiago de Cuba, estuvo acompañada por celebraciones litúrgicas, espacios de formación y la participación de delegaciones internacionales. Según Laborde, se trató de “uno de los momentos más significativos en la historia de la iglesia”, con una fuerte participación comunitaria que expresó vitalidad y esperanza. “La iglesia sigue viva, incluso en medio de las dificultades”, afirmó, subrayando el compromiso de la IEU con su identidad luterana y su misión en el contexto cubano.