La Iglesia en Perú celebra la decisión de detener un proyecto perjudicial para el medio ambiente

La decisión de suspender los planes para la construcción de una planta de procesamiento de cal en las inmediaciones de zonas densamente pobladas se considera un importante paso adelante en la defensa del derecho a un entorno saludable y seguro

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Los murales urbanos de Callao fueron un elemento clave para poner de manifiesto la oposición al proyecto industrial, ya que las organizaciones y los vecinos, que tuvieron el apoyo de la Iglesia Luterana del Perú, exigieron que se diera prioridad a la salud pública frente a los intereses económicos. Foto: Archivo

Los murales urbanos de Callao fueron un elemento clave para poner de manifiesto la oposición al proyecto industrial, ya que las organizaciones y los vecinos, que tuvieron el apoyo de la Iglesia Luterana del Perú, exigieron que se diera prioridad a la salud pública frente a los intereses económicos. Foto: Archivo

Los vecinos y las vecinas denunciaron el daño que una planta de procesamiento de cal que se planea construir podría causar a las comunidades locales

(LWI) - Ante la creciente preocupación por el impacto medioambiental en los barrios urbanos vulnerables de la ciudad costera de Márquez (Provincia Constitucional de Callao), la Iglesia Luterana del Perú (ILP) y otras comunidades locales han acogido con satisfacción la reciente decisión del gobierno de rechazar el proyecto de una empresa industrial para construir una planta de procesamiento de cal cerca de zonas densamente pobladas.

La ILP, los vecinas y las vecinas, como también las organizaciones sociales mostraron su alegría con la decisión del Ministerio de Producción (PRODUCE) por no aprobar la Declaración de Impacto Ambiental de la empresa, calificándolo de un importante paso adelante en la defensa del derecho de las personas a vivir en un entorno saludable y seguro. La decisión se produjo tras varios meses de organización, movilización y protestas por parte de los residentes locales, quienes expresaron su preocupación por las posibles consecuencias que la planta podría tener sobre la salud y la calidad de vida de la comunidad. La participación de la iglesia luterana implicó un papel activo apoyando los esfuerzos para sensibilizar a la población, entablar un diálogo y defender la zona.

Los vecinos y las organizaciones denunciaron que la evaluación de impacto ambiental subestimaba los efectos sobre la salud pública y no tenía debidamente en cuenta a las comunidades cercanas, como Márquez y Oquendo. La zona ya se ve afectada por altos niveles de contaminación industrial, por lo que el proyecto se consideraba una amenaza directa para la vida y el bienestar de la población local.

Debemos unir fuerzas y alzar la voz para decir que la creación de Dios no está en venta.

Reverenda Ofelia Dávila, presidenta de la Iglesia Luterana del Perú

A lo largo de este proceso, el ILP ha respaldado activamente las reivindicaciones de la población local, reafirmando su compromiso con la justicia climática y la protección de la creación. Mediante su participación en marchas, foros y otras actividades públicas, los miembros de la Iglesia se unieron a una red de actores de la sociedad civil que reclaman transparencia, una participación ciudadana efectiva y el respeto de los derechos medioambientales.

Entre las voces destacadas se encuentra María Luz Chirinos, miembro de la comunidad luterana, quien desempeñó un papel activo en las manifestaciones. "Como cristianos, no podemos permanecer en silencio ante los abusos cometidos por quienes creen ser dueños de un mundo que pertenece a Dios", afirmó durante una de las protestas. Tras el anuncio de la decisión de PRODUCE, añadió: "Hoy sentimos que nuestra voz ha sido escuchada, pero esto no es más que una advertencia a los políticos para que legislen a favor del pueblo y de la creación de Dios, porque la ciudadanía permanecerá vigilante ante el contexto sociopolítico que vive actualmente nuestro país, donde la democracia es débil y nuestras leyes se violan con facilidad", concluyó.

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Los vecinos de la Provincia Constitucional de Callao celebran el éxito en la defensa de sus barrios contra la contaminación, después de que la coordinación impulsada por la comunidad lograra que el Ministerio de Producción rechazara la evaluación de impacto ambiental de la planta. Foto: Privada

Los vecinos de la Provincia Constitucional de Callao celebran el éxito en la defensa de sus barrios contra la contaminación, después de que la coordinación impulsada por la comunidad lograra que el Ministerio de Producción rechazara la evaluación de impacto ambiental de la planta. Foto: Privada

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María Luz Chirinos, miembro de la comunidad luterana, participando de una de las protestas con un megáfono en Callao, donde el compromiso de los vecinos y el apoyo de la iglesia fueron fundamentales para detener el proyecto de la planta de cal. Foto: Privada

María Luz Chirinos, miembro de la comunidad luterana, participando de una de las protestas con un megáfono en Callao, donde el compromiso de los vecinos y el apoyo de la iglesia fueron fundamentales para detener el proyecto de la planta de cal. Foto: Privada

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Los vecinos y las vecinas despliegan pancartas con los lemas "Vida sí, cal no" y "Promovamos el derecho a la salud" frente al emblemático letrero de Callao, reclamando el derecho a la salud para las generaciones futuras. Foto: Privada

Los vecinos y las vecinas despliegan pancartas con los lemas "Vida sí, cal no" y "Promovamos el derecho a la salud" frente al emblemático letrero de Callao, reclamando el derecho a la salud para las generaciones futuras. Foto: Privada

La presidenta de la ILP, la reverenda Ofelia Dávila, declaró: "Como Iglesia, denunciamos las acciones que perjudican la vida de las personas y de los seres vivos del ecosistema, ya que forman parte de la creación de Dios. Por lo tanto, apoyamos los esfuerzos para alzar la voz contra tales acciones y exigir respeto por la vida, porque la contaminación es un presagio de enfermedad y muerte; y las familias de Márquez, Oquendo, Mi Perú e incluso Ventanilla se ven afectadas cada día por el ruido y la contaminación ambiental que daña su aire, sus mares y su suelo, causando enfermedades entre la población en general". Concluyó diciendo que "un mundo sin contaminación es posible, y por eso debemos unir fuerzas y alzar nuestras voces para decir que la creación de Dios no está en venta".

La experiencia de Márquez ilustra cómo las comunidades religiosas pueden desempeñar un papel fundamental en la promoción de la justicia medioambiental, especialmente en zonas consideradas "zonas de sacrificio". También pone de relieve la importancia de la organización comunitaria y la defensa pública para garantizar que las decisiones políticas den prioridad a la vida frente a los intereses económicos. 

Este proceso pone de relieve la urgente necesidad de reforzar la colaboración entre las iglesias, la población local y las organizaciones en la defensa de los derechos medioambientales y climáticos. Lo ocurrido en Callao no solo frenó un proyecto polémico, sino que también envió un mensaje claro: la justicia climática se construye desde la base, con la participación activa de quienes defienden la vida día a día.

LWF/E. Albrecht
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Perú