Los jóvenes de la Iglesia Luterana Salvadoreña compartiendo un espacio de comida durante su campamento juvenil. Foto: Fernando Roa
La Iglesia Luterana Salvadoreña, miembro de la Federación Luterana Mundial (FLM), realizó los días 18 y 19 de diciembre el Campamento Juvenil 2025 en La Palma, Chalatenango, bajo el lema "Soy luz y debo expandirla". El encuentro reunió a 50 jóvenes de distintas comunidades luteranas del país y se consolidó como un espacio de fe, reflexión y fortalecimiento comunitario.
Durante las dos jornadas, las y los participantes compartieron momentos espirituales, talleres creativos y dinámicas comunitarias orientadas a reconocer la dignidad, el valor personal y el compromiso con sus comunidades. El campamento buscó afirmar que la luz que Dios pone en cada joven no solo transforma la vida personal, sino que también se multiplica en el servicio a los demás.
Los momentos espirituales y de oración forman siempre parte de los encuentros y se celebran con mucha intensidad. Fernando Roa
Los trabajos con cerámica permitieron plasmar en el material ideas, sentimientos y temáticas. Foto: Fernando Roa
Jóvenes de diferentes edades participaron activamente del campamento que unió la fe con la acción. Foto: Fernando Roa.
El primer momento, “Luz que llevo adentro”, marcó el inicio del camino espiritual del campamento. A través de un devocional breve, talleres de cerámica y pintura, y espacios de reflexión personal, los jóvenes fueron invitados a descubrir su propia luz y a reconocer los dones que habitan en su interior. Cada actividad permitió expresar emociones, fortalecer la autoestima y comprender que la luz personal también aporta a la vida de los demás.
El ambiente cambió al caer la noche con el segundo momento, “Soy luz en el camino”, vivido alrededor de diversos espacios de canto, oración y escritura. siendo más íntimo y comunitario. Los jóvenes compartieron experiencias de vida, cantos y dinámicas, reflexionando sobre los momentos en los que han sido luz para otros y cuando alguien más ha iluminado su caminar. Fue un tiempo para reconocer que nadie camina solo y que Dios se hace presente a través de las personas que encontramos en el camino.
Al amanecer del día siguiente, el tercer momento, “Mi luz se multiplica”, invitó a los participantes a mirar hacia el futuro. Mediante el taller de floricultura y devocional de cierre, los jóvenes reflexionaron sobre cómo la luz recibida se transforma en acciones concretas de amor, servicio y compromiso en sus comunidades. El mensaje fue claro: la luz no se guarda, se comparte y se multiplica.
El encuentro combinó no sólo celebraciones litúrgicas y de oración, sino también oportunidad de plasmar a través del arte y la escritura lo vivido. Foto: Fernando Roa
Desde la perspectiva de quienes participaron, el campamento fue una experiencia profundamente significativa. La coordinación de la juventud compartió que “fue un encuentro muy activo, donde las reflexiones espirituales se integraron con la convivencia comunitaria, la vivencia personal, el manejo de emociones a través de actividades manuales y el contacto con la naturaleza, logrando una experiencia integral”. Adriana Toledo, joven representante de la Iglesia Luterana Pueblo de Dios, Calderitas, destacó que “fue diferente a otros años, ya que la organización fue más cercana y personal, pensada de jóvenes para jóvenes, lo que permitió una mayor integración. Por su parte, Gabriel Ramos, joven representante de la Iglesia Luterana Cordero de Dios, Soyapango, señaló que “el ambiente más íntimo ayudó a reconocer de manera más clara los dones de cada joven, fortaleciendo el sentido de comunidad”.
Entre los resultados inmediatos del campamento se evidenció un alto nivel de convivencia entre los jóvenes, nuevas conexiones juveniles y un valioso intercambio entre participantes de los diferentes consejos sinodales. Estos espacios fortalecieron los lazos entre jóvenes de distintas regiones del país. Los resultados a largo plazo serán compartidos posteriormente, luego de la reunión de la coordinación juvenil, donde se analizarán y sistematizarán los aprendizajes obtenidos.
De cara al futuro, la juventud luterana de El Salvador sueña con un proceso de fortalecimiento juvenil continuo, impulsado desde los consejos sinodales. Se espera el acompañamiento continuo por parte de pastores y pastoras, así como un fortalecimiento del enfoque espiritual, caminando juntos en la fe, el servicio y la formación integral de las y los jóvenes.
El Consejo Nacional de la Juventud Luterana Salvadoreña está conformado por 23 representantes provenientes de los cuatro consejos sinodales, junto a dos coordinadores, Adriana Alvarado y Pablo Menjívar, y dos subcoordinadores, Gabriela Menjívar y Ángel Martínez. El pasado 2 de agosto, fecha en que la Iglesia celebra la juventud, se reunieron 112 jóvenes representantes a nivel nacional. La Juventud Luterana Salvadoreña forma parte de la pastoral de Género, Familia y Juventud, coordinado por reverenda Arisbe Gómez. Para este campamento juvenil, participaron 50 jóvenes representantes de las iglesias luteranas salvadoreñas, reafirmando el compromiso de seguir caminando juntos como una juventud viva, activa y llena de luz