El Consejo reafirma el testimonio y el llamado históricos de la FLM, desde su fundación, por el fin de la ocupación Israelí de Palestina, y renueva su llamado en favor de la justicia y de una solución de los dos Estados.
El Consejo condena la desesperante situación en Gaza y expresa su grave preocupación por el inmenso sufrimiento humano que padecen niños y niñas, mujeres y hombres desde que la guerra se intensificó en octubre de 2023. Resulta especialmente angustioso que las personas que solicitan ayuda humanitaria y las instalaciones que ofrecen servicios esenciales como educación y asistencia sanitaria hayan sido deliberadamente atacadas.
El Consejo extiende el llamado de las iglesias miembro de la FLM al denunciar los repetidos ataques militares israelís contra el Hospital Anglicano Al Ahli, contraparte del Hospital Augusta Victoria de la FLM, que ha sido atacado seis veces en los últimos 20 meses.
La guerra en Gaza se ha convertido en una de las crisis humanitarias más devastadoras que se recuerden. Con decenas de miles de civiles asesinados, infraestructuras destruidas, graves restricciones o denegación del acceso a alimentos, agua y atención médica, y comunidades enteras desplazadas forzosamente de manera reiterada, el impacto global de esta guerra resulta inaceptable. Se está provocando una hambruna, ya que la privación de agua y de alimentos se utilizan como tácticas de guerra. El Consejo condena el bloqueo israelí de Gaza y la denegación sistemática de ayuda humanitaria. Todo ello constituye una grave violación del derecho internacional humanitario.
Esta guerra no se limita a Gaza. En todos los territorios palestinos ocupados, en Cisjordania y en Jerusalén, las personas palestinas se enfrentan a un aumento de la violencia, a redadas militares, demoliciones de viviendas y a severas restricciones de circulación y movimiento. En los últimos meses, se ha intensificado la violencia de los colonos. Comunidades palestinas enteras han sido desplazadas mientras quesus tierras se han confiscado o han quedado inaccesibles. La expansión de los asentamientos israelíes ilegales sigue acelerándose, fragmentando la tierra y amenazando la viabilidad de un futuro Estado palestino. La proliferación de puntos militares de control y de los cierres de carreteras aísla aún más las ciudades y los pueblos palestinos, agravando el sufrimiento diario de las personas civiles y obstaculizando su acceso a la salud, a la educación y al culto.
El Consejo se lamenta y se conduele profundamente ante la trágica y evitable pérdida de vidas; condena enérgicamente el sufrimiento infligido a las personas civiles y denunciael cautiverio continuado de rehenes israelíes por parte de Hamás, así como la retención de prisioneros palestinos detenidos por Israel sin cargos.
El Consejo reafirma su protección a la ininterrumpida presencia cristiana en Israel/Palestina. Se solidariza con nuestros hermanos y hermanas en Cristo de la Iglesia Evangélica Luterana en Jordania y Tierra Santa en estos tiempos extremadamente difíciles. El Consejo también elogia la tarea del programa del Servicio Mundial de la FLM en Jerusalén, particularmente la prestación de asistencia sanitaria especializada al pueblo palestino a través del Hospital Augusta Victoria.
El Consejo llama a:
- Un alto el fuego permanente y un acceso humanitario sin restricciones, así como la protección de la población civil y de las infraestructuras civiles, de conformidad con el derecho internacional humanitario. Esto incluye el paso libre y seguro de las personas palestinas necesitadas de atención médica, del personal médico y de los trabajadores y trabajadoras humanitarias que prestan dicha asistencia.
- El fin de la guerra inmediato e incondicional y la completa retirada de las fuerzas israelíes de Gaza.
- La liberación inmediata de los rehenes israelíes retenidos por Hamás y de las personas palestinas presas retenidas por Israel sin cargos.
- Un renovado y auténtico compromiso internacional para poner fin a la ocupación israelí de los territorios palestinos y a la reafirmación de una solución de los dos Estados, en la que tanto palestinos y palestinas como israelíes puedan vivir en paz, dignidad, seguridad y libertad.
- Actos concretos de solidaridad por parte de las iglesias miembro de la FLM para con el pueblo palestino por medio de la oración, el acompañamiento, la incidencia y la acción por una paz justa y duradera basada en la dignidad, la igualdad y la protección de los derechos humanos de las personas.
- La protección de personas que se manifiestan pacíficamente y de los y las activistas por la paz, periodistas y personas defensoras de los derechos humanos que se enfrentan a intimidación, amenazas y violencia.
El Consejo sostiene firmemente su convicción de que la paz no puede alcanzarse a través del poder militar o de la represalia violenta. La justicia es el único camino hacia una paz duradera.