Declaraciones públicas del Consejo 2025

En su reunión celebrada en Addis Abeba en junio de 2025, el Consejo de la FLM aprobó cuatro declaraciones públicas en las que se abordaban cuestiones y conflictos actuales en el mundo.

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The Statements were presented to the LWF Council by Jussi Luoma of the Evangelical Lutheran Church of Finland, Chairperson of the Committee for Advocacy and Public Voice. Photo: LWF/Albin Hillert

The Statements were presented to the LWF Council by Jussi Luoma of the Evangelical Lutheran Church of Finland, Chairperson of the Committee for Advocacy and Public Voice. Photo: LWF/Albin Hillert

La FLM se pronuncia sobre conflictos actuales, la ayuda humanitaria y manifiesta su solidaridad con las iglesias y las personas en África

(LWI) - En su reunión de 2025, el Consejo de la Federación Luterana Mundial (FLM), reunido bajo el lema «Sean mis testigos - Hechos 1:8», aprobó cuatro declaraciones públicas, sobre el Desarrollo Internacional y la Ayuda Humanitaria, la Guerra contra Ucrania, un Llamamiento por una Paz Justa y la Protección de la Vida en Palestina, y una Expresión de Solidaridad con las Iglesias y las personas en África. 

Declaración del Consejo de la FLM sobre Desarrollo Internacional y Ayuda Humanitaria

El Consejo expresa su profunda preocupación ante el cambio alarmante que está experimentando el panorama global del desarrollo internacional, la ayuda humanitaria y la construcción de la paz. Muchos países donantes están reduciendo, congelando o reasignando fondos destinados inicialmente a la ayuda al desarrollo y a la labor humanitaria para salvar vidas. A menudo esto implica priorizar intereses nacionales como la militarización y el aumento del gasto militar. La tarea de las organizaciones humanitarias y para el desarrollo, tanto gubernamentales como no gubernamentales, tiene un enorme impacto en la vida y en la dignidad humanas. Esta tarea, construida durante las últimas décadas, se está viendo revertida.

Entretanto, aumentan las necesidades y la vulnerabilidad de las personas afectadas por las crisis humanitarias, los conflictos y la pobreza. Las guerras, los conflictos, los desplazamientos, la emergencia climática y la inseguridad alimentaria ejercen una presión sin precedentes sobre los países en desarrollo y sus sistemas económicos. La falta de voluntad política y la reducción de la financiación amenazan el multilateralismo y las estructuras relacionadas. Las tendencias regresivas en materia de derechos humanos, democracia y del Estado de derecho amenazan con deshacer décadas de progreso en desarrollo humano y en la erradicación de la pobreza.

La eliminación, reducción o reorientación de la ayuda pone en riesgo vidas y socava los compromisos internacionales con la paz, la sostenibilidad y la humanidad compartida. La FLM, las iglesias miembro, sus contrapartes y su tarea diaconal y de sensibilización, se han visto afectadas, tanto directa como indirectamente.

La buena labor que, a pesar de los desafíos actuales, han llevado a cabo el Servicio Mundial de la FLM y las iglesias miembro en todo el mundo constituye un aliento para el Consejo.

El Consejo anima a la FLM, como comunión mundial de iglesias, a mantener su compromiso con el servicio y el acompañamiento a las personas más necesitadas de la sociedad. Dando testimonio de Jesucristo, reconocemos que el desarrollo y la ayuda humanitaria no son solo actos de caridad, sino expresiones de justicia, de solidaridad y de fe. El servicio es parte de la misión holística de la iglesia y desempeña un rol clave en la defensa de la dignidad humana y de la imagen de Dios en cada persona.

El Consejo hace un llamado a:

  • Los gobiernos donantes a que mantengan su obligación y su compromiso de ofrecer ayuda humanitaria y para el desarrollo basada en principios, necesidades y derechos, incluyendo el cumplimiento del objetivo de destinar el 0,7% del Producto Interior Bruto a Ayuda Oficial al Desarrollo, aun en medio de tensiones económicas o políticas.
  • La comunidad internacional a que se oponga a la reducción, congelación y reasignación de la ayuda por razones políticas o de control migratorio.
  • La comunidad internacional y a los gobiernos donantes a que presten especial atención y garanticen la financiación de los países y las crisis desatendidas u olvidadas en África, América Latina y el Caribe, Asia y Oriente Medio.
  • Las iglesias y a la sociedad civil para que continúen incidiendo por un desarrollo y una ayuda inclusivos, basados en los derechos, en la justicia y en la dignidad humana.

El Consejo reafirma su compromiso de estar especialmente con las personas pobres y oprimidas de nuestros entornos, siguiendo el ejemplo de Jesús, y de servir al prójimo o a la prójima en necesidad con compasión y valentía.

Llamado del Consejo de la FLM a una paz justa y a la protección de la vida en Palestina

El Consejo reafirma el testimonio y el llamado históricos de la FLM, desde su fundación, por el fin de la ocupación Israelí de Palestina, y renueva su llamado en favor de la justicia y de una solución de los dos Estados. 

El Consejo condena la desesperante situación en Gaza y expresa su grave preocupación por el inmenso sufrimiento humano que padecen niños y niñas, mujeres y hombres desde que la guerra se intensificó en octubre de 2023. Resulta especialmente angustioso que las personas que solicitan ayuda humanitaria y las instalaciones que ofrecen servicios esenciales como educación y asistencia sanitaria hayan sido deliberadamente atacadas. 

El Consejo extiende el llamado de las iglesias miembro de la FLM al denunciar los repetidos ataques militares israelís contra el Hospital Anglicano Al Ahli, contraparte del Hospital Augusta Victoria de la FLM, que ha sido atacado seis veces en los últimos 20 meses. 

La guerra en Gaza se ha convertido en una de las crisis humanitarias más devastadoras que se recuerden. Con decenas de miles de civiles asesinados, infraestructuras destruidas, graves restricciones o denegación del acceso a alimentos, agua y atención médica, y comunidades enteras desplazadas forzosamente de manera reiterada, el impacto global de esta guerra resulta inaceptable. Se está provocando una hambruna, ya que la privación de agua y de alimentos se utilizan como tácticas de guerra. El Consejo condena el bloqueo israelí de Gaza y la denegación sistemática de ayuda humanitaria. Todo ello constituye una grave violación del derecho internacional humanitario. 

Esta guerra no se limita a Gaza. En todos los territorios palestinos ocupados, en Cisjordania y en Jerusalén, las personas palestinas se enfrentan a un aumento de la violencia, a redadas militares, demoliciones de viviendas y a severas restricciones de circulación y movimiento. En los últimos meses, se ha intensificado la violencia de los colonos. Comunidades palestinas enteras han sido desplazadas mientras quesus tierras se han confiscado o han quedado inaccesibles. La expansión de los asentamientos israelíes ilegales sigue acelerándose, fragmentando la tierra y amenazando la viabilidad de un futuro Estado palestino. La proliferación de puntos militares de control y de los cierres de carreteras aísla aún más las ciudades y los pueblos palestinos, agravando el sufrimiento diario de las personas civiles y obstaculizando su acceso a la salud, a la educación y al culto. 

El Consejo se lamenta y se conduele profundamente ante la trágica y evitable pérdida de vidas; condena enérgicamente el sufrimiento infligido a las personas civiles y denunciael cautiverio continuado de rehenes israelíes por parte de Hamás, así como la retención de prisioneros palestinos detenidos por Israel sin cargos.  

El Consejo reafirma su protección a la ininterrumpida presencia cristiana en Israel/Palestina. Se solidariza con nuestros hermanos y hermanas en Cristo de la Iglesia Evangélica Luterana en Jordania y Tierra Santa en estos tiempos extremadamente difíciles. El Consejo también elogia la tarea del programa del Servicio Mundial de la FLM en Jerusalén, particularmente la prestación de asistencia sanitaria especializada al pueblo palestino a través del Hospital Augusta Victoria. 

El Consejo llama a: 

  • Un alto el fuego permanente y un acceso humanitario sin restricciones, así como la protección de la población civil y de las infraestructuras civiles, de conformidad con el derecho internacional humanitario. Esto incluye el paso libre y seguro de las personas palestinas necesitadas de atención médica, del personal médico y de los trabajadores y trabajadoras humanitarias que prestan dicha asistencia.
  • El fin de la guerra inmediato e incondicional y la completa retirada  de las fuerzas israelíes de Gaza.
  • La liberación inmediata de los rehenes israelíes retenidos por Hamás y de las personas palestinas presas retenidas por Israel sin cargos.
  • Un renovado y auténtico compromiso internacional para poner fin a la ocupación israelí de los territorios palestinos y a la reafirmación de una solución de los dos Estados, en la que tanto palestinos y palestinas como israelíes puedan vivir en paz, dignidad, seguridad y libertad.
  • Actos concretos de solidaridad por parte de las iglesias miembro de la FLM para con el pueblo palestino por medio de la oración, el acompañamiento, la incidencia y la acción por una paz justa y duradera basada en la dignidad, la igualdad y la protección de los derechos humanos de las personas.
  • La protección de personas que se manifiestan pacíficamente y de los y las activistas por la paz, periodistas y personas defensoras de los derechos humanos que se enfrentan a intimidación, amenazas y violencia. 

El Consejo sostiene firmemente su convicción de que la paz no puede alcanzarse a través del poder militar o de la represalia violenta. La justicia es el único camino hacia una paz duradera.

Declaración del Consejo sobre la guerra contra Ucrania

El Consejo reconoce el hecho de que Ucrania soporta la agresión militar rusa desde el año 2014, la cual se incrementó a partir de la invasión a gran escala en febrero de 2022, dando lugar a una enorme destrucción, a desplazamientos masivos y a graves violaciones del derecho internacional. Millones de civiles han huido y quienes quedan se enfrentan a amenazas a su integridad física y a la escasez de productos y de servicios esenciales, al tiempo que deben hacer frente a traumas y a graves trastornos mentales.  

El Consejo considera deplorable que la guerra continúe sin señales que anuncien su fin, y está particularmente preocupado por la inmensa pérdida de vidas humanas.  

El Consejo reitera su rechazo al uso del término «santa» por parte de la Iglesia Ortodoxa Rusa para justificar la guerra contra Ucrania. 

La guerra contra Ucrania tiene repercusiones globales, incluyendo la normalización de la agresión y el impacto negativo sobre la seguridad y la estabilidad energéticas y alimentarias. Reconociendo los diversos esfuerzos para poner fin a la guerra, el Consejo expresa su preocupación por la erosión de los compromisos con los valores de la justicia, la paz y la responsabilidad.  

El Consejo sostiene su férrea solidaridad con el pueblo y con las iglesias de Ucrania y reafirma los principios del derecho internacional y el derecho de todos los pueblos, incluidas las minorías étnicas, a vivir en paz y con seguridad dentro de las fronteras reconocidas internacionalmente. 

El Consejo elogia el persistente testimonio de la iglesia miembro de la FLM, la Iglesia Evangélica Luterana Alemana de Ucrania, así como la tarea de otras iglesias miembros y contrapartes ecuménicas e interreligiosas en Ucrania, en los países vecinos y en todo el mundo. 

El Consejo agradece el apoyo humanitario y pastoral que brindan a las personas afectadas por la guerra, incluyendo la recepción de personas refugiadas. 

El Consejo llama:  

  • Al fin de la guerra y a la retirada inmediata de los militares rusos de Ucrania.
  • A todas las partes en conflicto a respetar el derecho internacional humanitario y a dar prioridad a la paz y a la justicia a partir del diálogo y de otros enfoques basados en la paz.
  • A la comunidad internacional para que trabaje en aras de una resolución pacífica y duradera del conflicto basada en la justicia y rinda cuentas garantizando también el apoyo a las necesidades humanitarias y de protección de las personas afectadas.
  • A las iglesias miembro de la FLM y a sus organizaciones afines en todo el mundo, a que sigan ofreciendo su solidaridad y acompañamiento a Ucrania y a las personas refugiadas ucranianas a través de la oración, la acción y la incidencia.   

Dando testimonio de Jesucristo, sostenemos la convicción de que la paz no puede venir a través del poder militar o de la violencia; la justicia es el único camino hacia una paz duradera. 

Expresión de solidaridad del Consejo de la FLM para con las iglesias y las personas en África

El Consejo da gracias a Dios por el testimonio y por los ministerios de las iglesias miembro de la FLM en África. Nos alienta la presencia activa de las iglesias miembro de la FLM en el continente africano y continuamos orando por su tarea, particularmente en estos tiempos, cuando, en todo el continente, la gente enfrenta una serie de crisis entrelazadas.  

Los conflictos y la inestabilidad política amenazan la vida de millones de africanos y africanas. Las devastadoras consecuencias de la emergencia climática, incluyendo inundaciones, sequías y hambrunas, complicaciones económicas, desplazamientos y el aumento del autoritarismo son especialmente difíciles para Sudán, Nigeria, el Sahel, el Cuerno de África y la región de los Grandes Lagos. El Consejo destaca el impacto desproporcionado de estas crisis sobre las mujeres y las niñas.  

El impacto y el legado del colonialismo y del neocolonialismo, de los flujos financieros ilícitos y de los sistemas económicos globales explotadores e injustos se agravan con los recientes recortes en la ayuda internacional humanitaria y para el desarrollo y la disminución de la financiación por parte de los principales países donantes.  

A pesar de estos enormes desafíos, las iglesias africanas siguen liderando esfuerzos por la paz, la salud, la educación y la resiliencia espiritual. Su testimonio, a la vez profético y pastoral, ofrece esperanza.  El trabajo de las iglesias miembro en estos contextos refleja el corazón del Evangelio y el llamado a servir a las personas más vulnerables como parte esencial de la misión holística. 

El Consejo agradece la tarea humanitaria de la Iglesia Evangélica Etíope Mekane Yesus (EECMY) en Etiopía y los programas nacionales del Servicio Mundial de la FLM en África, que garantizan la protección, la cohesión social, la justicia climática, los medios de vida resilientes y el acceso a servicios de calidad, como la educación, la vivienda, el agua y el saneamiento.  El Consejo elogia los esfuerzos de colaboración con las iglesias miembro para responder a las necesidades de las personas más vulnerables. 

El Consejo llama a: 

  • Las iglesias miembro de la FLM y a sus organizaciones afines en todo el mundo a continuar manifestando su solidaridad concreta y su acompañamiento por medio de la oración, los hermanamientos y la incidencia.
  • La comunidad internacional y a los países donantes a que redoblen sus esfuerzos para hacer frente a los conflictos violentos, a las crisis humanitarias, a los desplazamientos, a los efectos devastadores de la emergencia climática y a otros desafíos que afronta el continente africano.
  • La comunidad internacional a garantizar marcos y prácticas justos e inclusivos para la política económica, comercial y financiera globales.
  • Todos los gobiernos a adherirse a los principios de democracia, gobernanza responsable, derechos humanos y resolución pacífica de conflictos. 

La reunión de 2025 del Consejo de la FLM tiene lugar en Adís Abeba, Etiopía, del 11 al 16 de junio con el tema “Sean mis testigos” (Hechos 1:8)

LWF/P. Hitchen