La Conferencia de Prensa se desarrolló con participación de los diferentes espacios ecuménicos presentes en la COP30 y fue muy valorado por los asistentes, que se mostraron interesados en la perspectiva desde una mirada juvenil. Foto: FLM/Al Hillert
En el marco de la COP30, las organizaciones ecuménicas presentes en la cumbre del Clima que se lleva a cabo en Belém do Pará, Brasil, entre ellos la Federación Luterana Mundial, llevaron a cabo este viernes 14 de noviembre la conferencia de prensa “From Words to Action: Youth Perspectives on Climate Justice at COP30”, un espacio donde cinco jóvenes de Brasil, Suecia, Barbados y Panamá compartieron sus experiencias, diagnósticos y demandas frente a la crisis climática. El encuentro se llevó a cabo en la sala Press Conference 2, Área D, y también fue transmitido en línea. La moderación estuvo a cargo de Luiz Henrique Seidel, coordinador del Consejo Nacional de la Juventud de la IECLB en Brasil.
Durante 30 minutos, el panel destacó la urgencia de pasar de los discursos a la acción concreta, especialmente en territorios donde los impactos climáticos ya se sienten con fuerza. Las intervenciones subrayaron tres ejes centrales: la justicia climática como principio ético y político, el rol de las comunidades de fe en la defensa de la creación, y el valor indispensable del conocimiento indígena para transiciones justas. Además, se enfatizó la necesidad de financiamiento accesible, equitativo y basado en subvenciones, así como el reconocimiento de las pérdidas y daños sufridos por los países y pueblos más vulnerables.
La brasileña María Eduarda Müller, de 18 años y miembro de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en el Brasil (IECLB) y en representación de la Federación Luterana Mundial (FLM), abrió el panel con un llamado enérgico a reconocer la gravedad del momento histórico. “El mundo está muriendo día a día. La creación de Dios nos habla y nos dice que no hay más tiempo… no tiene sentido que los líderes del mundo se comprometan con acuerdos climáticos si no se basan en la justicia”, expresó. Señaló, además, que las comunidades más expuestas a los desastres no son víctimas pasivas, sino “la respuesta y el camino que debemos seguir” para garantizar un futuro digno.
Las perspectivas del Caribe, Europa y la Amazonía se sumaron desde distintos ángulos, mostrando una convergencia en la demanda por acciones inmediatas. Mientras la joven sámi Julia Rensberg y que habló como parte del Consejo Mundial de Iglesias, advirtió sobre el colapso de los ecosistemas del Ártico y la pérdida de formas de vida vinculadas a los renos y los bosques, Ayanna Evelyn de Barbados y en representación de la Comunión Anglicana, describió cómo los huracanes cada vez más intensos están destruyendo hogares, tradiciones y memoria cultural en Barbados y otras islas del Caribe. Ambas remarcaron que las soluciones deben incorporar responsabilidades diferenciadas y atender tanto pérdidas económicas como las no económicas que afectan a la identidad de los pueblos.
A su vez, Miryam Elizabeth Solano Fromenthal, joven kuna de Panamá, recordó que la defensa del territorio nace de una relación espiritual y comunitaria con la tierra. “La tierra no es solo nuestro hogar, es nuestro espíritu, nuestro legado y nuestro corazón… el futuro será justo solo si ponemos a la tierra y a sus guardianes en el centro de la acción”, afirmó. Insistió en que la justicia climática debe traducirse en acciones concretas que protejan territorios, fortalezcan conocimientos indígenas y combatan los modelos extractivistas que amenazan la vida de las comunidades.
La conferencia concluyó con un breve espacio de preguntas del público, donde los panelistas profundizaron en las vías para fortalecer la incidencia juvenil y las alianzas entre organizaciones de fe e indígenas. Más de 40 personas asistieron presencialmente, manifestando un fuerte interés por las perspectivas jóvenes y su llamado a que la COP30 sea un punto de inflexión real en la lucha por la justicia climática.